lunes, 27 de febrero de 2012

Liviandad. {03-09-2011}


Tras un largo tiempo, de las olas ocultarse junto al sol bajo el gran manto del cielo, vibraron ciertos recuerdos; Una sonrisa logró capturar toda la magia oculta en aquellos libros viejos y me costó entender, en ese entonces, frente a lo que me encontraba. De repente toda esa magia se transformó en palabras que no dejaban de brotar y todo el mundo, sin darse cuenta, recuperó los tintes añorados de colores y alegrías, junto con algunos sueños que habían quedado olvidados... ¿Podía alguien lograr algo tan bello y magnifico? Tal vez. Entonces el amanecer se posaba sobre nuestras narices, como si nada, y miles de recuerdos de tú boca y la mía aún no habían vuelto a concretarse. Me regodeaba con la tonta idea de estar al lado tuyo, sin ningún tipo de excusa alguna, y dibujar sobre tu pecho caminos infinitos, besos que fueran inquilinos y un amor caluroso que deseara perdurar, tanto así como si fuera el único dueño y no existiese nada más.
A veces es difícil comprender y, para peor, ahora, me miras extrañado como si todo esto fuese raro; tiene sus similitudes con la rareza y eso da lugar a la duda pero aún siendo de ese modo trato de llevarte por lugares fascinantes donde nada tiene más sentido que esto y así, explicarte lo que alguna vez fue y de las miles de maneras en las que uno puede observar la vida sintiéndose orgulloso de ella. La mía, por ejemplo, es muy distinta, no por ello ilusa o ingenua, es, más bien, una forma atípica en la que todo debe disfrutarse en su mayor medida sin perderse de vista a uno mismo y dejándose llevar por los aromas y por esas pequeñas cosas que lo incitan a uno a no perder el tiempo y, tampoco, la calma o la paciencia. Es una manera más amplia y demostrativa, algo que va más allá de lo físico y, a su vez, no sobrepasa la línea de lo irreal. Es, quizá, una forma contradictoria de existir que te nutre de fuerzas cada día.
Me pregunto tantas cosas ahora y, de solo pensarte, todo se vuelve neutro en un segundo. Vislumbro los cuadros que han logrado subsistir a todas las tormentas y siguen brillando fervientemente, no hace falta ni mirarlos detenidamente que, de todas formas, nos redescubro en cada trazo de ellos. Será que el calor de tú cuerpo perduró en el tiempo y hoy llama de nuevo a mí puerta para lucir su inmensidad; para hacerme sentir débil de nuevo y caer en tus brazos sinceros, así como si el tiempo fuese realmente una utopía y vos y yo la única verdad...
La marcha de la vida logró darle un giro inesperado a todo y todo lo conocido hasta aquél entonces volvió a cambiar. Volaste ese gran avión de papel, tanto así, que bastó solo una mirada para entender hacia donde apuntaba tú vuelo y ahora no pretendo más que solo esto y lo que deba ser, ahora que tus ojos, los más hermosos, se posan frente a los míos, ahora que la importancia perdió por completo su complejidad y todo logró tornarse, enteramente, bello.

ANTONELLA BIANCO.-♥