sábado, 26 de julio de 2008

Deseos aniquilantes...


Y en la última copa,
depositaron el sabor del whisky,
que hoy emana su boca
seca por el deseo perdido,
asechando a la agonía,
de esas copas vacías.
Hoy se llenan de licores,
que dejaste en tus atardeceres,
en sus botellas,
y en tus ojos de algodones.
El cielo no se nubla,
y el viento no se hace fuerte,
no escucho sus latidos,
pero si un habla demente
que busca una razón
pidiéndola a gritos inminentes.
¿Donde quedo el sueño de vivir?
Dentro de esas copas vacías,
que hoy reflejan sus dedos nítidos,
y sus risas de borracheras,
que formaban oro amargo,
bronce líquido y
plata abrumadora.
Quiero entender tus versos,
tocar tus sentimientos,
palpar tu alma
y de una onda sonora
penetrar en tus oídos sórdidos,
que aclamaban coraje.
Que negro y blanco esta el paisaje
que te prohíbe ver,
miles de sonrisas,
escondidas detrás de un tranquilo árbol
que se forma, y crece,
sin miedo, solo con deseo.
Abriendo la página de un libro seco,
que sus cortantes hojas
mienten en silencio
esperan atentas
el susurro de sus palabras,
narradas en mí.
Ahora el deseo, me tomo las manos,
si lo sé, y aun así te bebo.

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